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Mostrando entradas con la etiqueta alimentación. Mostrar todas las entradas
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sábado, 4 de octubre de 2014

Trona evolutiva

No soy muy amiga de recomendar artículos o tiendas, principalmente porque no tengo ningún interés particular en patrocinar nada, pero por otro lado pienso que quizá pueda ser útil para alguien. Así pues, hoy voy a hablar de mi última adquisición para Bebé Experto y de la tienda donde la compré.

Se trata de la trona evolutiva Advance de Innovaciones MS.

Hace tiempo que Bebé E. se empeña en estar con nosotros en la mesa cuando nos ve comer y/o cenar.

No es que tenga hambre, porque él para entonces ya ha comido. Simplemente quiere husmear, participar de lo que hacemos, experimentar con la comida y probar cosas nuevas. Comportamiento que por supuesto fomentamos por considerar que forma parte de su aprendizaje.  (Resulta que a esto ahora le llaman baby led weaning).

El problema es que la que acaba comiendo de malas maneras soy yo. 
Y es que es incapaz de estarse quieto. Que si cojo ésto que si tiro aquello... Y más ahora que "sabe" beber del vaso de mayores.

Así que, lo de sujetarlo con una mano, mantenerlo relativamente alejado para evitar que provocara algún desastre e intentar comer a distancia empezaba a ser tarea cuanto menos dificultosa.

Su trona, aunque nos ha hecho un buen apaño, es demasiado aparatosa como para ponerla en la mesa del comedor y no coincide en altura. Por otro lado, las sillas del comedor no son seguras para él ni están adaptadas a su altura. Por lo que se me ocurrió que una trona evolutiva podía ser la solución apropiada.
Como bien dice la palabra, se trata de una trona que evoluciona con el bebé. Se puede usar desde los 6 meses, adaptándose a su etapa de niño e incluso llegando a ser una silla auxiliar para adultos (peso máximo recomendado 60 kilos). Las distintas piezas que la componen se van adaptando al crecimiento del "ocupante".

La trona evolutiva por excelencia es la archiconocida Tripp Trapp de Stokke, pero sus 185 €, más 50 € del accesorio para bebés (o en su defecto arnés de 5 puntos por 40 €) y otros 40 € para el cojín (ya llevamos sumados 275 €) ciertamente me echaban para atrás. Hasta que buscando por la red topé con la Advance de Innovaciones MS por 77,90 € gastos de envío incluidos!


Tenemos un par de productos de puericultura de esa marca y ambos nos han dado buen resultado, así que fue el empujón definitivo para comprarla.

Tan sólo quedaba buscar la tienda. Hay varias on-line que la ofrecen en una horquilla de precios similares. Pero entre que yo la quería en color blanco y no todas tenían stock, y que algunas tenían un plazo de entrega considerable, al final la elegida fue www.productosdebebe.com

Realmente no los conocía de nada pero aceptan pagos a través de Paypal, lo que a mí personalmente me da cierta seguridad. 
Por lo que pude comprobar tienen tienda física en Don Benito (Badajoz) con nombre "El cocherito leré". Este también fue un punto favorable en la elección. Me tocó la vena sensible por mi vinculación a esa parte de la región extremeña.

La elección no pudo ser más acertada. El envío fue rapidísimo. Dos días depués de tramitar el pedido tenía la trona en casa. La comunicación con el personal, totalmente fluida. Y la respuesta post-venta (tuve un pequeño percance con una pieza) inmejorable. Mi experiencia con ellos no ha podido ser mejor.

Y con respecto a la trona, también ha sido un acierto. Ahora nos sentamos toda la familia alrededor de la mesa a comer armoniosamente, cada uno en su silla. Bebé E. está más contento que un niño con zapatos nuevos. Le encanta su nueva trona y disfruta muchísimo de las comidas en familia.

Imagen extraída de la página www.bebesymas.com

Yo también estoy encantada porque veo que mantiene una postura adecuada, apoya los pies perfectamente (importante para ayudar al correcto funcionamiento del aparato digestivo), le da mucha autonomía y es completamente segura. Además le vamos a sacar provecho durante unos cuantos años. Y, algo no menos importante, por fin puedo comer tranquilamente!!!!.

Bueno... y dicho sea de paso, me va de lujo con la decoración de casa jejeje. Que la estética no es lo principal pero también cuenta :B


domingo, 27 de julio de 2014

El destete también es gratificante

No se puede negar que la lactancia es algo gratificante, que aporta muchos beneficios tanto al bebé como a la mami, que afianza los vínculos afectivos y es una sensación única, pero acabo de descubrir que el destete también es gratificante!.

Tras casi trece meses de lactancia, Bebé Experto, de pronto una mañana ante mi asombro decide que no quiere más teta. Con los buenos momentos que le ha dado!. Y la deja plantada, así, sin más, sin despedidas ceremoniosas ni muestras de sentimientos de ningún tipo. Él que se ponía loco de contento cuando llegaba el momento de mamar. Que me levantaba la camiseta cuando jugaba a taparme y esconderle su desayuno!.

Pienso que se trata de algo puntual, que por lo que sea está desganado. Así que lo vuelvo a intentar al día siguiente y al siguiente y otro día más y el último por si acaso...
Bebé Experto mira la teta con expresión de haber olvidado para qué sirve. Y él debe de ver el mismo asombro en mis ojos. Qué ha ocurrido?.

Siempre había oído hablar del destete como algo traumático, pero he comprobado que, al menos en mi caso, se trata de otro de tantos mitos existentes en torno a la lactancia.

Comencé quitándole alguna toma a los casi seis meses y medio, cuando empezó a ir a la guardería, porque no me quedó más remedio. Poco a poco él se fue quitando alguna otra y últimamente sólo mamaba para desayunar. Hasta que ha decidido que ya no quiere más.

La sensación es extraña. Admito que me ha pillado con el paso cambiado, que no me lo esperaba. Pero no he tenido ese sentimiento de inmensa pena que dicen tener otras mamás. Siendo objetiva, es lo que mejor que podía pasar. Para él no ha supuesto ningún trauma, y yo tengo la producción totalmente regulada y no he notado ninguna molestia.

Ahora me está costando adaptarme a mi nueva situación. No es que sea ninguna alcohólica o adicta a las pastillas, pero de pronto se ha abierto un mundo ante mí. Puedo tomarme unas copichuelas, puedo medicarme sin problemas... Y qué más cosas podré hacer de las que aún no recuerdo?.
Tras casi dos años de "restricciones" me siento rara en esta nueva etapa, pero creo que no me costará acostumbrarme. Chin, chin!!!

Gin Tonic Premium de elaboración casera, que te mueres de rico!!!

martes, 1 de julio de 2014

Cenas socorridas y saludables para bebés

Cuando tienes un bebé de doce meses con escasos cuatro dientes, llega un momento en que se te acaban las ideas a la hora de prepararle la cena sin acabar repitiendo el omnipresente puré de verduras.

En una conversación de mamis surgida a raíz de la sopa vegetal, me he comprometido a currarme un menú semanal de cenas. Y dicho y hecho. Allá va!!!.

1. Empezamos por la susodicha y poco conocida sopa vegetal.

Consiste en una mezcla de sémola de trigo, sémola de arroz y verduras deshidratadas (zanahoria, tomate, puerro, cebolla, apio, chirivía, coliflor). Queda muy sabrosa y se prepara en 8 minutos. Se le puede añadir un huevo o un poco de pollo o pavo y queda una cena de lo más completa.
De venta en herboristerías, en tamaño 250 gr o 500 gr. El paquete más grande sale por poco más de 3 euros.




2. Hamburguesa de pollo y espinacas.

Yo la compro en la carnicería de mi barrio, de elaboración propia, pero tengo entendido que también las venden en algunos supermercados (Caprabo, Mercadona...). Es muy blandita y fácil de digerir. En un sólo plato tenemos la carne y la verdura.


3. Crema de calabacín, de calabaza o vichyssoise.

Son platos muy socorridos, que se pueden tomar fresquitos ahora en verano y calientes en invierno. Podemos acompañarlos de queso para completar el menú e incluso de picatostes de pan reblandecido.



4. Risotto de pescado.

A tener en cuenta que se trata de un plato infantil, por lo que prescindiremos (o al menos no abusaremos) de mantequilla y/o nata. Para conseguir la cremosidad es suficiente con remover mucho el arroz para que suelte toda la fécula y no quedarnos escasas de caldo.



5. Guisantes con jamón york o jamón serrano, según preferencias de tan exigente comensal :-)



6. Sopa de tomate natural o salmorejo casero que podemos acompañar con una tortilla o huevo duro picadito.



7. Sopa de fideos, o sémola de trigo, o de tapioca, o de maravilla.

La de tapioca en concreto me encantaaaaaaaa y se prepara en cinco minutos de nada. Es sana, natural y de sabor muy suave y delicioso.
La ventaja de la sopa es que hay mucha variedad. Lo que nos permite alternar para que no sea siempre la misma.
Lo acompañaremos, por ejemplo, de un trocito de pescado. Yo muchas veces aprovecho y lo hiervo en la propia sopa para que le aporte saborcito.


Y voilá!. Ya están las siete cenas de la semana y mi promesa cumplida. Ahora sólo falta ponerle el babero y... BON APPETIT!!! :-)



domingo, 4 de mayo de 2014

La alimentación complementaria. Firmado: una mala madre.

Aunque también podría titularlo: "una novatada más de mamá en prácticas".
Todo empezó en la revisión de los 9 meses de Bebé Experto, con la enfermera de su pediatra. Yo iba expectante por saber de su crecimiento, su peso, longitud... No tengo la costumbre de pesarlo por mi cuenta y la última revisión había sido a los 6 meses, así que tenía ganicas de saber cómo iba.
Esta vez además no había vacunas. La consulta iba a ser todo alegría y alboroto. Ñaaaacccc, error!!!.

La enfermera me pregunta qué le estoy dando de cenar.
- Papilla de cereales.
- No, no, eso es poco. Tienes que meterle aporte proteínico. No has leido la hoja de alimentación?. Pone que hay que darle pescado a partir de los 7 meses.
- Si bueno, pone que introduzca pescado y que "se puede dar en la cena" por lo que lo interpreté como algo opcional. Él lo come de día. Vamos alternando distintas carnes y pescado...
- Ves?. Ha bajado su curva de crecimiento.

Y junto con su curva de crecimiento me baja a mi la moral a los pies. :-((



- Bueno, es que el pobre apenas ha levantado cabeza el último mes con los catarros y ha estado inapetente. Lleva dos días escasos cenando en condiciones. Aunque en circunstancias normales es muy buen comedor.
- No no, eso es por la proteína. Es que ya le hace falta. Los cereales son insuficientes. Y debería empezar a comer en trocitos. También puedes darle a picotear un poco de vuestra comida siempre que sea apropiada para él. Dale de cenar sopitas de sémola con pescado o huevo duro o en tortilla.
- Y el bibe?. Si le doy de eso no va a tomar leche y no va a llegar al medio litro diario.
- Bueno pues le das cena y luego bibe.



Me quedo en estado de shock O_o. Cómo va a cenar todo eso un bebé de 9 meses?. Y como puedo ser tan mala madre que no me entero de que mi bebé no recibe suficiente alimento?! :-(

Salgo de la consulta hundida y decidida a seguir las instrucciones a rajatabla.

La primera noche es un desastre. Al final, cambio sopa de pescado por papilla y ya enfadado se la toma de mala gana y a medias.
La segunda noche repetimos enfado y media papilla.
La tercera noche decido que prefiero que cene papilla. No sin antes rayarme hasta lo infinito por no saber seguir las pautas de la enfermera y cargar con mi conciencia de mala madre.
Tras muchas vueltas llego a la típica conclusión de madre. Lo importante es que cene, sea lo que sea. Y si quiere papilla, pues papilla, que se la toma encantado. Mejor eso que nada.
Cuando vea al niño preparado ya me le meteré pescado, sopa y lo que sea. No creo que con 20 años siga cenando papillas de cereales.



Y estaba en lo cierto. Hoy en día, con 10 meses, cena sopas, verduras, con proteinas y con lo que le pongan. Y después, a media noche, se mete una buena papilla entre pecho y espalda. Come trozos de lo que le den, a sus horas y fuera de ellas. Es capaz de perseguirnos gateando por medio salón para que compartamos con él el yogur, plátano, sandwich, o lo que sea que nos estemos llevando a la boca. Nos obliga a escondernos si queremos merendar tranquilos sin que nos acose o nos increpe! XD
Y todo el proceso ha sido con naturalidad, sin forzar ninguna situación, de manera espontánea y alimentando su propia curiosidad.

Moraleja: Primera y última vez que la enfermera me hace sentir una mala madre. A partir de ahora me pienso pasar por la peineta lo que digan ella y la curva de crecimiento. Porque ella tiene la teoría, pero yo conozco el día a día de mi hijo. Porque sé que crece sano, feliz, con rosquillitas y con vitalidad (quienes lo conocen dan fe de que va muy sobrado de ella).
Me declaro anárquica de las pautas de alimentación complementaria. Porque no creo que tenga que estar marcada por un calendario según sus meses de vida sino por su propio ritmo. Y porque la alimentación complementaria en el primer año es, como su propio nombre indica, complementaria. He dicho.





* 06/05/2014 Actualizo la entrada. Casualmente me he encontrado con un reportaje de Eva Hache relacionado con el tema, y que creo que vale la pena postear: ¡A comer!



miércoles, 2 de abril de 2014

Lactancia materna. Se puede.

Partiendo de la base de que la lactancia nunca es fácil, en mi caso puedo decir que no resultó tan traumática como esperaba.

Siempre había oído hablar de la lactancia como algo complicado. Que si no tiene leche, que si no ha podido dar el pecho, que si no tiene suficiente pezón...

Ahora sé que hay un mínimo muy mínimo porcentaje de casos que no pueden amamantar a sus hijos por problemas reales.

Mi ginecólogo en una de las revisiones del embarazo me preguntó si había decidido amamantar y mi respuesta fue: "si puedo, sí". ¿Y por qué no vas a poder? me dijo.

Cuando nació Bebé Experto, en cuanto me subieron a planta me lo trajeron y practicamos el auto enganche. Todo fue a la perfección, para mi tranquilidad.

El mayor problema durante mi estancia en el hospital fue que recibí indicaciones contradictorias. Por un lado que no lo pusiera más de 15 minutos en cada pecho porque sólo tenía calostro y me iba a destrozar los pezones sin que él llegara a sacar nada más, por mucho que succionara.
Por otro lado que lo pusiera tanto como demandara.
"A demanda" la coletilla inseparable de "lactancia materna". No me iban a quedar veces que oírlo ni nada...

El caso es que esa primera noche el bebé lloraba y lloraba y yo no tenía mucho más que ofrecerle. Fue angustioso, la verdad.

A partir del día siguiente la situación fue mejorando. En el hospital la matrona me facilitó un botecito de aceite de oliva para hidratarme los pezones y me dijo que no me los lavara con jabón para no irritarlos, sino sólo con agua.

Al tercer día, casi a las puertas de volver a casa, me subió la leche. Y a partir de ahí fue todo rodado, salvo por las molestias habituales hasta que el pezón se acostumbró al trote. Nada que no se pudiese solucionar con un poco de lanolina y procurando tenerlos al aire (por suerte era verano).

Los problemas volvieron el tercer mes. De dormir once o doce horas de tirón por la noche, pasó a  reclamarme cada hora y media, dos horas o tres a lo sumo.
Según la enfermera del pediatra era la fase conocida como crisis de los tres meses, en la que los bebés aumentan su demanda para a su vez aumentar la producción en base a sus nuevas necesidades.

Durante ese tiempo estuve desquiciada. Ya no sabía si tenía suficiente leche, si realmente se trataba de esa crisis o si había algún otro problema de fondo, porque la supuesta crisis duró mes y medio.

En ese tiempo, mi gran apoyo fue un grupo de unas veinte mamás repartidas por toda la geografia nacional, a las que conozco sólo via internet y whatsapp, y con quienes he compartido toda mi aventura practicamente desde que supe de mi positivo. Si no fuera por ellas es muy probable que hubiese acabado tirando la toalla.

Son como el teléfono de la esperanza. Siempre hay alguien disponible y dispuesta a echar una mano. Además mi peque es de los más pequeños del grupo, por lo que casi todas han pasado antes que yo por cada etapa nueva.

Después llegó la vuelta al trabajo. Y durante un tiempo mi gran aliado fue el sacaleches eléctrico. Hemos pasado muchos ratos juntos.
 En esta fase fue una amiga asesora de lactancia la que me informó sobre cómo debía hacer para mantener la producción compaginando la lactancia con la introducción de alimentación complementaria. Sus consejos fueron muy acertados.

Hoy es el día en que Bebé Experto tiene algo más de nueve meses y sigue mamando y yo no veo el día de dejar esos momentos que son sólo suyos y míos.