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miércoles, 14 de mayo de 2014

Vacaciones y dilemas morales

Esta semana estoy de vacaciones por primera vez desde que me reincorporé a trabajar.

- ¿Vas a dejar al peque en la guarde?.
- No no, pobrecito. Con la cantidad de horas que pasa allí!. Esta semana me lo quedo yo.

Voy a recogerlo a la guarde y me dice la directora que si no voy a salir fuera, mejor lo lleve aunque sea menos horitas para que no pierda la rutina.

- ¡¿Pero cómo me voy a "deshacer" de él estando yo en casa?!
- Aunque sea un ratito, mujer, y así aprovechas para hacer tus cosas y para descansar.
- O_o Pensándolo bien, tengo muchas cosas que hacer... Aisss qué dilema.

El lunes y martes hemos estado ocupados, así que, esta mañana era la primera vez que me enfrentaba a la decisión de llevarlo o no.

A las 9:30 de la mañana nos hemos presentado allí. No sin antes discutir un buen rato con mi pepito grillo particular.



La sensación ha sido extraña...
 
Pero en el momento en que he llegado a casa, he respirado un silencio monacal de lo más placentero, he conseguido limpiar todo lo que quería, me he deleitado en la ducha, hasta he tenido un rato para dispersarme, he alucinado con lo que cunden un par de horas -más ahora que he aprendido a moverme como una moto (10 meses con un bebé son un buen entrenamiento en velocidad)-...cualquier atisbo de remordimiento de conciencia ha desaparecido. (Y aún me quedan mañana y pasado! jujujuju). Después de todo, no está tan mal esto de ser una mala madre XD.




Realmente, en un ratito vuelvo a por él, y nos queda mucho día por delante para compartir. Yo estaré tranquila porque he avanzado un montón en mis tareas domésticas y podré dedicarme a estar con el al cien por cien. El ha jugado con sus iguales, ha hecho sus ejercicios de psicomotricidad y ha recuperado parte de su rutina.
El resto del día lo dedicaremos al esparcimiento familiar, a los mimitos y al juego. Esto sí es conciliar. ^_^


miércoles, 26 de marzo de 2014

Crianza natural

La entrada de hoy va sobre prejuicios estúpidos y sin fundamento. Y es que antes de estar inmersa en el mundillo de la maternidad, reconozco que tenía ciertos prejuicios hacia esa "comunidad hippie de mamás" defensoras a ultranza de la crianza natural, también conocida como crianza con apego.
Porteo, lactancia prologanda, colecho, BLW, no cereales, no vacunas, pañales de tela, no retiradas de pañal anticipadas, sistema educativo alternativo...

Me descubro a mí misma mirando a una mamá que portea en un fular a su bebé cercano a los doce meses de edad, o a la que amamanta a su bebé bien grandecito, mientras en mi interior pienso que son unas naturistas extremas o que tanta teta es puro vicio.

Me pregunto de dónde me habré sacado yo esos prejuicios. Mis padres no me han educado así, desde luego. ¿Habrá sido esta sociedad la que me lo ha inculcado, poco a poco, sin que yo haya sido consciente de ello?. Y por otro lado, ¿a mí qué me importa lo que hagan las demás?. Siempre he defendido el lema de "vive y deja vivir".

Hoy es el día en que soy madre de un bebé de casi nueve meses y no veo el momento de dejar la lactancia. Antes porque era un momento mágico en que se aferraba a mi, se relajaba, se acurrucaba y se sentía en el lugar más seguro del mundo. Ahora porque es de los pocos momentos mío de verdad. ¡A pesar de que no para quieto ni mamando!.

Porteo por el puro placer de sentir a esa bolita de felicidad pegadita a mí, aunque también tiro de carro cuando me conviene.

No he puesto en práctica la BLW, pero no lo descarto totalmente. De hecho alguna vez le voy dando alguna cosilla para que guarree, experimente y se entretenga. El entretenimiento sobre todo es cuestión de supervivencia para mí. Marca la diferencia entre recoger la cocina o dejarla patas arriba.

No practico colecho, pero me encanta meterlo a mi cama los fines de semana por la mañana y hacernos los remolones. Aunque últimamente se dedica a maltratarme. Patadas, arañazos, tirones de pelo...¡Si es que hay amores que matan!.

No uso pañales de tela, pero le limpio el culete con manzanilla, con aceites y con productos naturales. ¡Hasta me he montado mi propio kit de toallitas ecológicas!.

No estoy dispuesta a una retirada anticipada de pañal. Será cuando su esfínter esté preparado. No por el simple hecho de que toca hacerlo porque hay que escolarizarlo.

Me gustaría darle una educación alternativa, sin fichas, sin estándares. Que pudiera ir a su ritmo, conviviendo con la naturaleza, aprediendo principios básicos, jugando sin obligaciones de tener que hacer los deberes...bonita utopía.

Hoy, desde mi posición de madre, echo la vista atrás. A cuando me atreví a cuestionar la forma de crianza de aquellas mamás, y me veo reflejada en ellas.

Porque en la maternidad no hay prejuicios, no hay guiones escritos. Es el instinto natural el que prevalece y la mayoría de las veces es cuestión de supervivencia.