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Mostrando entradas con la etiqueta crianza. Mostrar todas las entradas
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domingo, 18 de enero de 2015

La solución al destape. El saco pingüino.

Por alguna extraña razón no hay manera de conseguir que los enanos duerman tapados.

Mi querido Bebé E. lo dejó muy claro desde que nació. Todavía no me explico cómo un pequeño ser de apenas tres días de vida era capaz de detectar una fina sábana a pesar de estar profundamente dormido y quitársela de inmediato.

Durante este tiempo los sacos de dormir han sido mis grandes aliados. Los he tenido en versión verano y en versión invierno.( Las que sois de Zaragoza ya sabéis que aquí la primavera y el otoño brillan por su ausencia :B)


 El problema se me presentó cuando Bebé E. comenzó a andar.

Iba dando pasitos cuna a través, cual la más delicada de las geishas. A riesgo de dejarse contra los barrotes sus recientes dientes.

Tras pensar en posibles opciones y probar alguna que otra alternativa, un buen día, enredando por Facebook, descubrí el saco pingüino. Y aprovechando que los reyes magos tenían pendiente una visita, lo incluimos en la carta de regalos destinada a la abuela.

He de decir que no son precisamente económicos, pero merecen mucho la pena. Al menos a mí me ha parecido un invento de lo más práctico y la solución definitiva al problema del destape.



Además de diversos puntos de venta físicos, también tienen tienda on-line. Hay diversidad de modelos disponibles, tanto para niño, como para niña o incluso unisex.
Las tallas van desde 1 hasta los 6 años y disponen de dos tipos de grosores. Uno para ambientes con temperaturas de 16º a 20º y el otro de 21º a 23º.

También venden complementos como camisetas térmicas y patucos. Incluso pack completos, que salen un poco mejor de precio que comprando los artículos por separado, y que además ahora mismo están de rebajas.

www.penguinbag.com

No sólo se ha solucionado el tema del destape o de la posible rotura de dientes, si no que además he observado que tiene mayor libertad de movimientos que con los sacos convencionales, puesto que tienen mayor anchura, sobre todo de cintura para abajo.
Lo que le permite ponerse en su postura preferida de "culo en pompa" (o pato a la naranja como yo le digo) con mayor facilidad.
O incluso me lo encuentro muy a menudo con las piernas en posición buda. Cosa que hasta ahora se le veía algo más limitado.


En resumidas cuentas, que estoy encantada con la compra/regalo y que cuando se le quede pequeño éste muy probablemente le compraré la siguiente talla.

Y por si fuera poco todo lo anterior, con unas antenas que he visto en un bazar chino, tengo un disfraz de abeja maya para llevarlo a la guarde los próximos carnavales de lo más apañado :-)






domingo, 5 de octubre de 2014

Me agota

Me agota. Tal cual. Es duro decirlo pero es real como la vida misma.

Es un huracán que deja destrucción a su paso. Recojo una y mil veces las mismas cosas. En la cocina, en el salón, en el dormitorio...Entramos en un bucle sin fin. Él tira, yo recojo.

Cualquier juego constructivo que le saco, a los cinco minutos él lo convierte en un juego de percusión. Golpea la pared, golpea los muebles, golpea el frigorífico. Afortunadamente son piezas inofensivas...
Le abro un libro y lo cierra. Le pongo la TV y pasa de ella.



Lo bajo al parque para preservar mi salud mental y evitar que mi casa acabe como un castillo de naipes roto, pero entonces tenemos otro problema. Se lo come todo. Las piedras, las colillas... todo lo que encuentra por el suelo le va perfecto. E intentar sacárselo de la boca bien podía pasar por una escena del "Exorcismo de Emily Rose".



Hoy es domingo. Son las doce del mediodía. Llevamos 3 horas de muerte y destrucción y lo que te rondaré morena...

Cuando el fin de semana llega a su fin, simultáneamente también llega mi propio fin. Es el momento de la hecatombe.

Acabo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima. Rendida, derrotada y con una nueva semana por delante que afrontar, aunque casi hasta agradecida de volver al trabajo.



Va a ser verdad que hay una edad para la maternidad, a pesar del concepto de todo-terreno que tenía sobre mi misma... Y de vez en cuando me preguntan por el hermanito. El hermanito? Quizá llegue cuando la reproducción sea posible a través de esporas, porque a día de hoy consume toda mi energía y lo único que me apetece es descansar y dormir. Dormir... qué gran placer!.

Es un bendito, lo sé, y lo adoro. Es simpático, sociable, come de maravilla (hasta las piedras del parque) y duerme 12 horas del tirón como si tal cosa (no es de extrañar viendo su ritmo de actividad frenética), y se echa su siesta en condiciones.

Quizá lo uno compense lo otro... no lo sé. Sólo sé que estoy muy cansada de ir tras él. De no poder hacer nada mientras está despierto. De llamarle la atención continuamente. Esto no se toca, aquello no se tira, esa porquería no se come....No tiene ocurrencia buena. Benditos sean los niños tranquilos. Aunque puede ser que no coman o no duerman bien.. No sé qué es peor.

Los niños se tienen que mover, también lo sé. Pero una cosa es moverse y otra no parar un segundo quieto.

 Y todo esto no ha hecho más que empezar!. Que el señor me pille confesada.


viernes, 26 de septiembre de 2014

Kid friendly zone

Cada vez nos encontramos más a menudo con la expresión "kid friendly zone". Restaurantes, medios de transporte y otro tipo de lugares públicos adaptados a los más pequeños.

Como todo en esta vida, esta iniciativa ha dado pie a opiniones muy controvertidas.
Por un lado parece que se quieran crear una especie de guettos para que los niños no molesten a los "sinhijos".
Por otro lado puede que la intención no sea el evitar que molesten, si no simplemente la creación de lugares donde se favorece su esparcimiento de manera natural o apropiada.

A raíz de esta foto y el debate que ha suscitado en mi círculo, allá va mi opinión personal sobre el tema.



Las formas son "heavys" sí, pero me hago una idea bastante clara sobre el estado de histeria del autor y los motivos que le empujaron a escribir esa nota.
Quién de nosotras no ha acabado alguna vez saturada de nuestros propios hijos?.
Obviamente en la nota se responsabiliza a los padres, y se tacha el comportamiento de los padres que consienten dicha situación. No a los niños, de quienes se asume una naturaleza inquieta.

Dejando a un lado los pormenores de la nota en cuestión, tengo que decir que yo he sido una "sinhijos" y he odiado con todas mis ganas a esos niños que correteaban por el bar, obligando al camarero a hacer quiebros de cintura y malabares varios para conseguir que no se le cayera la bandeja y amargándome una "tranquila" cena en pareja o entre amigos con sus chirriantes griteríos, mientras sus padres seguían cenando impasibles a lo que pasaba a su alrededor.



Pero como en todo, en esto también hay muchos matices. Cierto es que existen los "sinhijos" con muy poca paciencia y una predisposición total y absoluta hacia el rechazo, en ocasiones sin justificación alguna.

Este verano, sin ir más lejos, según ocupábamos nuestros asientos en el avión que nos llevó a Lanzarote, un "sinhijos" que debía de ser descendencia directa de Herodes, nada más ver a mi querido Bebé Experto, hizo el comentario por lo bajini de "menudo viajecito me espera". Comentario ofensivo donde los haya y nada más lejos de la realidad, porque por suerte para todos (inclusive servidora) el enano se comportó como un campeón y no molestó a nadie.



Y digo con suerte para mí, porque soy la primera en pasar mal rato si veo que mi hijo está molestando a alguien. Hay comportamientos inevitables, sobre todo si hablamos de bebés, pero hay otro tipo de comportamientos en niños más mayorcitos que se pueden evitar. A eso se le llama educación, que parece que últimamente escasea, porque todo vale. Pues no, oiga. Todo no vale, que nadie tiene porqué soportar impertinencias ni comportamientos inadecuados de hijos ajenos.


Ahora que soy una "conhijos", mi opinión no ha cambiado. No me queda más que ser consecuente y empatizar con el resto de clientela y empleados de un determinado local, educando a mi hijo a tener un comportamiento adecuado tanto en casa como fuera de ella. O en su defecto, buscar el cartelito "kid friendly zone". Puede que os parezca muy drástica pero es que los niños, niños son...


Para quien le pueda ser de utilidad, dejo a mano este enlace en el que se pueden encontrar planes, ideas y sitios aptos para peques ^_^ y este otro con información sobre las compañías aéreas "amigas" de los niños.

jueves, 19 de junio de 2014

Regalo bebé

PROMOCIÓN.

Regalo bebé seminuevo. Apenas llega al año.
  • Vacunación al día.
  • Guapo, con habilidades sociales y desarrollo psicomotor en nivel avanzado.
  • Con buen apetito e interés por probar alimentos nuevos.
  • Disfruta de los baños y de la higiene en general.
  • Duerme toda la noche del tirón. 11 horas con la puntualidad de un reloj suizo.
  • Es muy autónomo (entiéndase la autonomía en un bebé de su edad).
  • Realizo envíos a toda la península.
  • No se admiten cambios ni devoluciones.
  • Oferta válida sólo durante 24 horas.



***************************

CONDICIONES REALES DE LA PROMOCIÓN.
Lo que viene siendo "la letra pequeña".

Guapo sí que es, y sabe decir hola. Puede llegar a decirlo muchas veces y muy alto. Olllaaa, Ollaaaa, Ollaaaa, Ollaaaaaa, OLLLAAAAAA, OLLAAAAAAA.

Es un bien queda y un simpático con todo el que se le acerca. Los gruñidos se los guarda para casa. Ya se sabe, donde hay confianza da asco.

Hace que los cambios de pañal sean una actividad de lo más... cómo diría yo...."dinámica".
No hay quien le cambie un pañal sin sudar tinta china porque no puede estarse quieto ni un segundo. Se gira, se sienta... y a la mínima mete la mano en toda la plasta. Y cuidate mucho de hacerle un placaje que llora como si lo estuvieras desollando vivo.
Mención aparte el tema de las palancas cuando vas a sentarlo en la sillita de paseo, que lo hace con una frecuencia directamente proporcional a la prisa que tú tengas.

Es un espíritu libre. Eso dice su seño de la guarde, muy diplomática ella. Sin paños calientes, y como diría mi abuela, "mu desapegao". Sólo quiere gatear por toda la casa, trepar y tirarse del sofá. Antes en caída controlada estilo "me tiro del trampolín de cabeza". Ahora ya ha decidido no correr riesgos y mejor caer de pie.

No se te ocurra comer nada delante de él. Inicia una persecución con ansia viva de comer lo que sea que te estés llevando a la boca,  como si llevara un mes en el programa de Supervivientes. Todo ello amenizado con sus gritos en modo sirena de ambulancia.

Bañado él, bañados todos. Chapotea como si no hubiera mañana. Los azulejos, el suelo y el armario del baño lo agradecen. Hacía tiempo que no veían la bayeta día sí, día también.



Mi particular reloj suizo suena a las 7:00, siempre a las 7:00. Da igual que sea lunes, domingo que martes. En esta casa no se respetan ya ni las fiestas de guardar. No sé ni para qué sigo programando el despertador... supongo que por aquello de la esperanza que no se pierde y tal.


Conoces esa sensación de tener una bolita acurrucada en tu pecho?. Me han hablado tantas veces de lo bonito que es...tan tierno.... 
Creo que lo he tenido así tres veces contadas en un año y a lo mejor me he pasado contando. Va pasando de teta en teta como si una supiera a fresa y la otra a limón.

Eso sí, me sonríe y me derrito, me rodea el cuello con sus bracitos y me derrito. Viene gateando hacia mí y me derrito, huye gateando para que lo pille y me derrito, se ríe a carcajadas y me derrito, se acurruca cuando tiene sueñin y me derrito. Lo veo dormir y muero de amor.

Pensándolo bien, puede que retire el anuncio ^_^

jueves, 29 de mayo de 2014

Soy una mala madre

Por esas mañanas en las que araño minutos a la cama ignorando los grititos que se oyen en la lejanía.

Por aquellos días en los que, por pereza de ponerme a triturar fruta, o por falta de previsión, le he dado un potito para merendar.

Por no acordarme de comprar su body milk.

Por no haber sabido identificar una otitis.

Por la veces en las que, presa de la desesperación, he perdido los nervios y he alzado la voz. (Medio tono, pero alzado al fín y al cabo).

Por hacer con las pautas de la alimentación complementaria lo que me sale de la peineta ;-)

Por olvidarme de llevar sus juguetes a la escapada rural de fin de semana.

Por considerar las 20:15 h, hora en la que cierra los ojos, la "hora feliz".

Por llevarlo a la guarde, estando de vacaciones, y disfrutar sin remordimientos de esos momentos de tranquilidad.

Por ponerle los dibus para tenerlo entretenido durante un rato.

Por quedarme sólo con la parte que me interesa de la "crianza con apego".

Porque no creo en las madres perfectas. 

Por todo eso y por lo que está por venir, hoy grito al mundo:

miércoles, 26 de marzo de 2014

Confesiones de una mamá desesperada

En primer lugar quiero agradecer a Gely Albert su colaboración en esta entrada que hemos preparado a modo de entrevista, en la que se ha desnudado por completo y nos cuenta su experiencia sin pelos en la lengua, con la autenticidad que le caracteriza. Admiro su entereza, su espíritu de sacrificio y la chispa de humor que le sabe poner a la vida. BRAVO SUPERMAMI.

Mamá en prácticas
Precisamente una de las cosas que recuerdo con cierta simpatía es un episodio en el que saliste de compras toda contenta y acabaste enfadada con el mundo, tomándote una caña en la terraza de un bar, para sacudirte toda la mala leche que llevabas encima. Y es que Abril vino a este mundo a cargarse el tópico de que cuando ya te ha tocado un hijo "malo" el segundo siempre es "bueno". No sé qué opinas tú del tema... 

Gely Albert
Yo también recuerdo ese día, ahora con risas, pero en su momento con desesperación, teniendo en cuenta que es mi segundo hijo y crees que ya lo sabes todo.
El caso es que hice unas cuantas paraditas por todos los bancos que había del centro comercial al Corte Inglés, porque mi niña no dejaba de llorar y no quería ir en el carro. Me saque la teta otras tantas a ver si se dormía o se calmaba, y me permitía ir a consumir el vale que me habian regalado para comprar pañales en el Hipercor. Andando son unos 10 min de un sitio a otro....

Viendo que ya había pasado media hora y no habia solución opté por tomarme una cervecita en una terraza, con ella en brazos, por supuesto. Lo mejor es que me invitaron a otra por haber tardado mucho en traerme la primera jejeje.
Al final compre los pañales, pero con la ayuda de mi marido cuando terminó de ver "Gru, mi villano favorito" en el cine con mi hijo.

Todo el mundo te dice con respecto a los hijos que sale uno bueno, uno malo, uno malo y uno bueno....¡Y UNA MIERDA! con perdón. Abril sigue los pasos de su hermano.
Mamá en prácticas
Tengo entendido que además de madre, eres educadora infantil. ¿Has podido llevar tus conocimientos a la práctica?. Supongo que el estar academicamente capacitada y formada es una ventaja, o como mínimo un complemento a tener en cuenta.
Gely Albert
Abril vino al mundo después de casi siete años que tiene mi hijo. Mi marido no quería más hijos y es que Victor ha sido un niño complicado, más por mi que por él, ya que yo, al ser educadora, queria llevar a la práctica todo el trabajo que realizaba a diario.
Nunca dormía una noche entera porque yo lo pasaba a la cuna. Porque el colecho era impensable. Me pasaba la noche pasándolo a la cama para darle teta y luego volvía a su cuna. Así durante casi un año.

Ahora practico el colecho porque es lo que mejor nos sienta a las dos. Y aunque se siga despertando todas las noches unas cuantas veces, sé que no es por no estar a mi lado. También ese tal Carlos González ha hecho que vea que algunos niños se despiertan porque no tienen noción del tiempo y no saben si sus madres siguen ahí o si se han ido. Al menos ahora Abril sabe que sigo ahí.

Luego llegó el tema del control de esfínteres.....¡¡¡¡¡socoooorrrrroooo!!!!. Súper seño, que ha quitado cientos de pañales, en vez de escuchar a mi niño. me guié por mi profesión.... Él tenía un esfínter totalmente inmaduro y aún asi lo hice. Todavía me está pasando factura. Ha estado un año de tratamiento médico para ayudarle a madurar el esfinter. Porque para mi, volver a ponerle el pañal estaba en contra de lo que yo explicaba a las madres en esas reuniones.

Victor, a nivel de esfínteres, era más nocturno que diurno, pero yo me paseaba por la calle con una maleta llena de mudas y un orinal metido en una bolsa del corte ingles y se lo plantaba dode fuera jajajajaja
Hay ocasiones en las que todavía se le escapa.

Ahora lo veo desde la distancia y me echo las manos a la cabeza. Hablo con mis compañeras de trabajo que han tenido hijos y están en mi misma situación....si volvieramos a trabajar en el gremio no actuaríamos igual.
Yo he llegado a recomendar a Estivill como el mejor...
Por otro lado, afortunadamente, tu profesionalidad y sentido común hacen que te pases muchas cosas por el forro e intentes hacer lo que el niño necesita. Un buen ejemplo son las comidas. No todos los niños necesitan la misma cantidad y alli se ponian platos que ni tú te los comerías. Primero,segundo y postre. Intentas que lo prueben todo, pero yo he llegado a tirar medios platos porque veía que el niño no podía más y había comido perfectamente lo que necesitaba.

Como educadora la paciencia juega a mi favor y en eso la práctica la he llevado bastante bien. Utilizo "castigos" con noción de experiencia. Yo no soy de rincón de pensar, ni de cachetes, pero si de mirar a otro lado y no darle importancia, para que ellos tampoco se la den y dejen de hacer lo que para nosotros esta mal.
Ellos son niños y están obligados a probarnos, a pasar límites, en fin, a ser niños. Pero me ha creado mucha confusión porque mi instinto me decía una cosa y el libro con el que estudié otra muy distinta. Por eso recomiendo que ese instinto se siga y si te equivocas, eres tú la que se ha equivocado por decisión propia y no por lo que otros te hayan dicho que hagas.... El sentimiento de culpabilidad segurá estando ahí, pero nunca va a ser el mismo.
Mamá en prácticas
Vamos a pasar al tema de los encuentros íntimos. En mi caso, con un bebé de 9 meses, me parece que hay más probabilidades de que caiga un meteorito en Soria, a que yo encuentre un momento en el que esté relajada y tranquila como para ponerme a ello. A día de hoy me parece de ciencia ficción el poder encargar otro hijo!!. Tú que ya tienes dos (ya me contarás de dónde sacaste el tiempo jeje), cuéntame: ¿existe la vida matrimonial más allá del segundo hijo?.
Gely Albert
Llegamos al tema verde, jejeje. La verdad es que sexo poco y ganas pocas. Teniendo en cuenta que mi hijo, a pesar de que se acueste a las 3 de la mañana, a las 8 toca diana, por no decir puerta de la habitación con un "hazme la leche". Luego está Abril, en medio de los dos. Y lo de levantarme de la cama para ir a cualquier rincón de la casa como si me la acaba de comprar y tuviera que estrenar todas las habitaciones, pues como que no.

Últimamente he hablado con mi marido de que podíamos entrar en el libro Guiness de los record, porque sacamos a Abril al salón con su hermano para que la vigile y en esa milésima de segundo nos pegamos un polvete jajajajajajaja. Con el peligro de que Victor entre en ese momento y nos haga la súper pillada, que además con su edad algo de "eso" ya sabe.
Por otro lado, yo siempre he sido muy coqueta y me ha gustado cuidar mi imagen. Ahora, cuando después de no haber dormido más de 3-4 horas seguidas, me miro al espejo...hay días que parece que me haya ido a Pachá y me hayan dado garrafón. Otros días podrían contratarme en "The walking dead" ya sabéis de qué ¿no?. Así que, el verte mal también hace lo suyo, pero bueno, con Victor se pasó y con Abril también se pasará.

Pero mientras tanto hay que estar ahí toooooooooodos los días cuidándolos y queriéndolos como a lo que más, que es lo que se merecen.








Crianza natural

La entrada de hoy va sobre prejuicios estúpidos y sin fundamento. Y es que antes de estar inmersa en el mundillo de la maternidad, reconozco que tenía ciertos prejuicios hacia esa "comunidad hippie de mamás" defensoras a ultranza de la crianza natural, también conocida como crianza con apego.
Porteo, lactancia prologanda, colecho, BLW, no cereales, no vacunas, pañales de tela, no retiradas de pañal anticipadas, sistema educativo alternativo...

Me descubro a mí misma mirando a una mamá que portea en un fular a su bebé cercano a los doce meses de edad, o a la que amamanta a su bebé bien grandecito, mientras en mi interior pienso que son unas naturistas extremas o que tanta teta es puro vicio.

Me pregunto de dónde me habré sacado yo esos prejuicios. Mis padres no me han educado así, desde luego. ¿Habrá sido esta sociedad la que me lo ha inculcado, poco a poco, sin que yo haya sido consciente de ello?. Y por otro lado, ¿a mí qué me importa lo que hagan las demás?. Siempre he defendido el lema de "vive y deja vivir".

Hoy es el día en que soy madre de un bebé de casi nueve meses y no veo el momento de dejar la lactancia. Antes porque era un momento mágico en que se aferraba a mi, se relajaba, se acurrucaba y se sentía en el lugar más seguro del mundo. Ahora porque es de los pocos momentos mío de verdad. ¡A pesar de que no para quieto ni mamando!.

Porteo por el puro placer de sentir a esa bolita de felicidad pegadita a mí, aunque también tiro de carro cuando me conviene.

No he puesto en práctica la BLW, pero no lo descarto totalmente. De hecho alguna vez le voy dando alguna cosilla para que guarree, experimente y se entretenga. El entretenimiento sobre todo es cuestión de supervivencia para mí. Marca la diferencia entre recoger la cocina o dejarla patas arriba.

No practico colecho, pero me encanta meterlo a mi cama los fines de semana por la mañana y hacernos los remolones. Aunque últimamente se dedica a maltratarme. Patadas, arañazos, tirones de pelo...¡Si es que hay amores que matan!.

No uso pañales de tela, pero le limpio el culete con manzanilla, con aceites y con productos naturales. ¡Hasta me he montado mi propio kit de toallitas ecológicas!.

No estoy dispuesta a una retirada anticipada de pañal. Será cuando su esfínter esté preparado. No por el simple hecho de que toca hacerlo porque hay que escolarizarlo.

Me gustaría darle una educación alternativa, sin fichas, sin estándares. Que pudiera ir a su ritmo, conviviendo con la naturaleza, aprediendo principios básicos, jugando sin obligaciones de tener que hacer los deberes...bonita utopía.

Hoy, desde mi posición de madre, echo la vista atrás. A cuando me atreví a cuestionar la forma de crianza de aquellas mamás, y me veo reflejada en ellas.

Porque en la maternidad no hay prejuicios, no hay guiones escritos. Es el instinto natural el que prevalece y la mayoría de las veces es cuestión de supervivencia.





Mamá en prácticas

Una mañana mi bebé amanece con unos extraños granos en la barbilla. Se me activan las alarmas. Y si es varicela?. Pobrecito, ¡menudo papelón!. 

A decir verdad, últimamente con cada cosa nueva que le pasa se me activan todas las alarmas. Y es que, a pesar de que actúo con el convencimiento de estar cumpliendo correctamente con mi labor de madre -porque las cosas cuando se hacen de corazón no pueden estar mal hechas - desde aquel episodio en que no supe identificar una otitis me puede la inseguridad.

Me voy a hacer la compra y curiosamente la carnicera, experta madre de tres hijos, me dice que está preocupada porque a uno de ellos le duele mucho la cabeza y no sabe si darle credibilidad, o si por el contrario se trata de una treta para no asistir a clase de música en la que le tocaba bailar con una niña (cuando sea mayor se arrepentirá de no haber aprovechado esos bailes con niñas, estoy segura!).

"Y si no le creo y luego resulta que era verdad?. Pero... y si no es verdad y resulta que estoy creando un chantajista emocional en potencia?", me dice angustiada.

Automáticamente recibo una bofetada de realidad y es que por mucho empeño que le ponga, por mucha intención que tenga y por mucho que crea conocer a mi hijo, siempre seré una mamá en prácticas.