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Mostrando entradas con la etiqueta escuela infantil. Mostrar todas las entradas
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domingo, 28 de junio de 2015

El fin de curso y los regalos

Otra vez estoy por aquí, después de mucho tiempo. Y esta vez vuelvo a la carga con una manualidad.

Mi querido Bebé Experto ha cumplido dos añitos, lo que implica que oficialmente deja de ser bebé, aunque para mí lo siga siendo jeje. Madres... nos resistimos a dejarlos crecer!!!.

Al cumplirlos en una fecha coincidente con el fin de curso, aprovechamos para, además de llevar algún detalle para los compis de la guarde, llevárselo también a la "seño", como agradecimiento por su paciencia y dedicación durante el curso.

Este año buscando y rebuscando, no encontraba nada que me convenciera, hasta que dí con un kit para profesores. El kit en cuestión estaba pensado para profesores de niños más mayorcitos, pero me sirvió para ir maquinando la idea del regalo personalizado que acabaría preparando.

El coste total ha sido de unos 18 € aproximadamente, euro arriba euro abajo y el resultado no ha tenido precio.



Y en qué consistía?. Pues era algo tan simple como una caja de cartón con varios artículos etiquetados con un mensaje cada uno.

  • Una vela de Ikea: "Para que no se apague tu ilusión por enseñar"
  • Una barra de protector labial sabor melón de Kiko: "Para que tus besos sean siempre dulces"
  • Un trozo de papel burbuja de cualquier embalaje: "Kit especial anti estrés jijiji"
  • Un corazón con imán de Ale Hop: "Porque me has robado el corazón"
  • Una calavera de las de goma de Ale Hop: "Para que sigas dando esos achuchones de muerte"
  • Una libreta y bolígrafo rotulados con el mensaje La Risa Es La Mejor Medicina, de Ale Hop: "Para que escribas nuestros momentos más divertidos".
  • Una taza rotulada con Ponte Las Pilas, de Ale Hop: "Para que cargues las pilas cuando te demos mucha caña"
  • Un juego de pendientes con figuritas de niño que tenía en casa sin estrenar: "Para la seño más guapa. Gracias por ser tan cariñosa"

Todo ello, como decía, iba metido en una caja de cartón con diseño de lápices de colores comprada en un bazar chino y adornada con una foto de Halloween de la "seño" y el peque y la siguiente etiqueta:
"Para la mejor seño. Gracias por todo lo que me has enseñado".



Para las etiquetas he utilizado papel adhesivo tamaño DIN - A4 comprado en un bazar chino. Y he descargado una plantilla cualquiera de imprimibles de los cientos de modelos que hay disponibles en google.
Una vez recortadas y con los mensajes escritos, las he pegado sobre una base de cartón de un embalaje que tenía por casa, las he perforado y atado con un cordel de lana. He utilizado el mismo cordel de lana para cerrar la caja.

En cuanto a los peques, el regalo de este año ha sido una tortuguita "quitamiedos" con luces led que van cambiando de color de forma gradual.


Las he comprado en Aliexpress por menos de 1 € cada una (aquí dejo el enlace) y las he metido dentro de bolsitas compradas en un bazar chino, para una presentación más bonita y para evitar que los peques, mientras no están supervisados por su padres, puedan extraer y manipular las pilas, que son de tamaño botón y por tanto demasiado fáciles de tragar. Cuidado con esto!!!.



Y hasta aquí la manualidad de este curso. Espero que os haya gustado y que en caso de que lo llevéis a la práctica resulte todo un éxito. :-)

miércoles, 14 de mayo de 2014

Vacaciones y dilemas morales

Esta semana estoy de vacaciones por primera vez desde que me reincorporé a trabajar.

- ¿Vas a dejar al peque en la guarde?.
- No no, pobrecito. Con la cantidad de horas que pasa allí!. Esta semana me lo quedo yo.

Voy a recogerlo a la guarde y me dice la directora que si no voy a salir fuera, mejor lo lleve aunque sea menos horitas para que no pierda la rutina.

- ¡¿Pero cómo me voy a "deshacer" de él estando yo en casa?!
- Aunque sea un ratito, mujer, y así aprovechas para hacer tus cosas y para descansar.
- O_o Pensándolo bien, tengo muchas cosas que hacer... Aisss qué dilema.

El lunes y martes hemos estado ocupados, así que, esta mañana era la primera vez que me enfrentaba a la decisión de llevarlo o no.

A las 9:30 de la mañana nos hemos presentado allí. No sin antes discutir un buen rato con mi pepito grillo particular.



La sensación ha sido extraña...
 
Pero en el momento en que he llegado a casa, he respirado un silencio monacal de lo más placentero, he conseguido limpiar todo lo que quería, me he deleitado en la ducha, hasta he tenido un rato para dispersarme, he alucinado con lo que cunden un par de horas -más ahora que he aprendido a moverme como una moto (10 meses con un bebé son un buen entrenamiento en velocidad)-...cualquier atisbo de remordimiento de conciencia ha desaparecido. (Y aún me quedan mañana y pasado! jujujuju). Después de todo, no está tan mal esto de ser una mala madre XD.




Realmente, en un ratito vuelvo a por él, y nos queda mucho día por delante para compartir. Yo estaré tranquila porque he avanzado un montón en mis tareas domésticas y podré dedicarme a estar con el al cien por cien. El ha jugado con sus iguales, ha hecho sus ejercicios de psicomotricidad y ha recuperado parte de su rutina.
El resto del día lo dedicaremos al esparcimiento familiar, a los mimitos y al juego. Esto sí es conciliar. ^_^


martes, 1 de abril de 2014

En busca de una escuela infantil

Hace un año por estas fechas, con un embarazo bastante avanzado, me dispuse a buscar la guardería apropiada para Bebé Experto.

A fin de economizar en tiempos de desplazamiento, y por otras razones prácticas, decidimos que lo mejor sería elegir una cercana a mi lugar de trabajo.

Las públicas estaban descartadas por incompatibilidad de calendarios. Sé que hay gente que matricula a sus bebés en guarderías públicas y durante las vacaciones de semana santa, navidad y durante el mes de julio buscan una privada para "colocarlo". No llegué ni a barajar esa opción. Totalmente descartada.

Afortunadamente, teníamos cuatro guarderías a elegir en la zona. La más lejana a 10 minutos andando. Las otras tres prácticamente in situ.

Busqué opiniones en la red y sólo encontré alguna reseña, así que no tenía muchas referencias por las que guiarme. En parte lo preferí, así no iba a estar condicionada por opiniones ajenas.

Solicité cita en todas ellas y descarté dos de inmediato. ¿El motivo?. Había que realizar la visita en sábado, cuando las instalaciones estuvieran vacías. Para ellos condición innegociable, para mí, desde luego, inaceptable.

Así pues, la lista se redujo a dos.

Visitamos la primera de ellas. Las impresiones fueron muy buenas. La directora muy cariñosa, las instalaciones pulcras, había armonía en el ambiente (entiéndase la armonía dentro de una escuela infantil) y tenían cocinera propia. Una señora con aspecto de ama de casa de toda la vida, muy entrañable. Estaba terminando de cocinar unas albóndigas que despertaban el apetito de cualquiera y tenía la cocina tan reluciente que se podía comer sopa en el suelo.

Vimos todas las aulas desde el cristal de la puerta, a fin de no interrumpir, a excepción de la de lactantes, que estaban durmiendo en ese momento.

Estuvimos en el patio cubierto, enoooorrrme y vimos al grupo de los mayores en clase de psicomotricidad.

Observamos que a la entrada había varias cartulinas con fotos de las distintas actividades. Excursión a una granja escuela, elaboración de una pizza casera, visita de la policía a los niños, cuenta cuentos, payasos, carnaval y muchos más eventos.

Además una de las formadoras era nativa de habla inglesa para que los niños se fueran familiarizando con el idioma. Ella los recibía en la puerta, les acompañaba un rato durante el día (alternando aulas) y los despedía cuando iban a recogerlos.

El balance no pudo ser más positivo. El único handicap era el precio. Casi 400 euros mensuales la jornada completa, además de matrícula, seguro escolar y material.

Nos quedaba por ver la segunda y última. Teníamos el listón alto, pero confiabamos en la competitividad propia de la cercanía.

Una vez más nos recibió la directora, un poco hippie, pero muy agradable al trato. Fuimos visitando las aulas, nuevamente sin interferir en las actividades de los niños.

En el aula de lactantes contamos trece, cuando según normativa el máximo es de ocho. Nos explicó no sé qué de que se solapaban por horarios.

En el aula de bebés de doce meses una de las bebés casualmente se cayó y comenzó a llorar desconsolada.

Las instalaciones, aunque limpias, eran pequeñas. El patio cubierto de juegos era igualmente pequeño. La directora era la cocinera (me recordó al skech de José Mota donde hace de funcionario y va pasando de ventanilla en ventanilla).

Y lo que más patidifusos nos dejó es que en el aula de los mayores, además de un señor escalón en mitad del aula, había una niña metida en un corralito, excluida del resto del grupo.
Lógicamente preguntamos el motivo y la respuesta fue de lo más sorprendente. La niña, de 18 meses acababa de pasar al aula de 24 meses y estaba en periodo de adaptación. Teoricamente era por su propia seguridad. Con perdón de la expresión, cágate lorito.

La diferencia de precio era de 107 euros mensuales. Más barata, claro está.

A los poquitos días de que naciera Bebé Experto, fuimos a matricularlo a la guardería elegida. Me daba mal rollo hacerlo antes de que naciera.

Llegó el día 2 de enero del 2014. Como comentaba en la entrada anterior antónimo de conciliar, previamente tuve que hacer un gran trabajo interior para eliminar cualquier sentimiento de ansiedad que pudiera transmitirle a Julen. Sabía que era lo único que podía hacer, no había más opción y había elegido la guardería que más confianza me inspiraba. Tenía que autoconvencerme de que lo dejaba en buenas manos e interiorizarlo.

Entramos. Bebé Experto estaba muy tranquilo y contento, como es él. Yo no me detuve más de la cuenta. Le di un beso y me di la vuelta. Milagrosamente no solté ni una sola lágrima.