Por esas mañanas en las que araño minutos a la cama ignorando los grititos que se oyen en la lejanía.
Por aquellos días en los que, por pereza de ponerme a triturar fruta, o por falta de previsión, le he dado un potito para merendar.
Por no acordarme de comprar su body milk.
Por no haber sabido identificar una otitis.
Por la veces en las que, presa de la desesperación, he perdido los nervios y he alzado la voz. (Medio tono, pero alzado al fín y al cabo).
Por hacer con las pautas de la alimentación complementaria lo que me sale de la peineta ;-)
Por olvidarme de llevar sus juguetes a la escapada rural de fin de semana.
Por considerar las 20:15 h, hora en la que cierra los ojos, la "hora feliz".
Por llevarlo a la guarde, estando de vacaciones, y disfrutar sin remordimientos de esos momentos de tranquilidad.
Por ponerle los dibus para tenerlo entretenido durante un rato.
Por quedarme sólo con la parte que me interesa de la "crianza con apego".
Porque no creo en las madres perfectas.
Por todo eso y por lo que está por venir, hoy grito al mundo:
jueves, 29 de mayo de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
Desmontando los mitos del parto
Hoy mi retoño cumple 11 meses. O lo que es lo mismo, hace 11 meses, a estas horas, yo ya había desentramado los misterios del parto. Qué mejor día para desmontar los mitos?.
1.- Saber diferenciar las contracciones.
Este tema se trataba en una de las clases de preparación al parto. Te llega hasta a generar dudas de si sabrás distinguirlas. Jajajajajajajajajajajajajaja.
"Como un dolor de regla pero más fuerte" jajajajajajajajajajaja.
Ay, pobre ilusa!!. Podría decir que se parecían más a los cólicos de riñón que tuve en el embarazo. (Aún no había probado los delicados tactos de la matrona ¬¬)
2.- Cuando rompes aguas es como hacerte pis a lo bestia.
Pues servidora rompió "aguas tímidas". Tan tímidas que incluso terminé de limpiar los muebles de la cocina, me fuí al súper a hacer la compra, preparé la comida, esperé al inminente papá, me duché, preparé la bolsa del hospital... Así que, cuando llegué a urgencias y me sentaron en la silla de ruedas por riesgo de que el cordón se estrangulara a consecuencia de llevar la bolsa rota, me quedé a cuadros. Sólo me faltó deshidratar al pobre retoño O_o
3.- Una vez que te ponen la epidural no sientes la piernas (como Rambo jajajaja)
Supongo que depende de la dosis. Yo estuve de pie mucho rato, con la epidural puesta, esperando que la gravedad hiciese su parte y ayudase al retaco a bajar, que no se le veía muy por la labor de querer salir a este mundo (no le culpo).
El lado derecho no dejé de sentirlo del todo en ningún momento. Eso sí, santa epidural = gloria bendita. Hace tiempo que debería existir una petición en change.org para que beatifiquen a su inventor.
El parto con dolor para quien lo quiera. Será bonito y salvaje, seguro que sí, pero tiene que doler cosa mala. Salvo que la cosa vaya rapidita, supongo...
4.- Cuando tienes a tu niño en brazos se te olvida todo.
Y una mierda!. Cierto es que en ese preciso momento todo tu mundo se reduce a esa cosita húmeda que te acaban de entregar. La recompensa a tu esfuerzo, que te deja embelesada y totalmente desbordada de sentimientos (y de agotamiento y de sueño).
Pero cada vez que te sientas, con tu niño en brazos para darle de mamar (muchas veces) un tirón por ahí abajo te recuerda que tienes una episotomía, frecuentemente acompañada de una incómoda hemorroide. Y en ese momento ves las estrellas, por muy embelesada que estés con tu bebé.
Y cada vez que vas al baño (con no muy buen resultado) y te ves en el espejo, despeluchada, ojerosa, y pálida, con ese camisón, que en el mejor de los casos no te deja el culo al aire, te planteas si no se te habrá ido la pinza... Para tu tranquilidad descubres que no hay rejas.
5.- La horita corta
La horita corta, aunque se trate de una horita literalmente hablando (en mi caso así lo fue), no es precisamente lo que se conoce como corta.
Una horita corta es un capítulo de Juego de Tronos, que a lo que te das cuenta te plantan las letras del final.
Que si merece la pena?. Por supuesto. Pasaría por ello una y mil veces (bueno, a lo mejor alguna menos). Se olvida?. No. Yo me acuerdo de cada detalle. Ni subidón de oxitocina que te hace entrar en una especie de éxtasis, ni leches en vinagreta.
Aunque me estoy planteando que a lo mejor soy especialmente rencorosa...
6.- La lactancia adelgaza
Dar de mamar adelgaza por la cantidad de calorías que pierdes. Si si, la teoría es perfecta. Lo que no te cuentan es que te vuelves una loca fanática del chocolate, que a falta de tu dosis diaria, entras en estado de delirium tremens. Lo que conlleva un par de kilitos extra a los que te excediste en el embarazo. (Aún me sobran 4. Aissssss. Bueno 3,5).
Deberían de prohibir la caja de bombones como uno de los regalos estrella para la recién estrenada y flamante mamá, que luego no hay forma de dejar el vicio.
Con ello y con todo, no me despido sin antes dejarles un mensaje a las futuras mamás, que espero que no hayan dejado la entrada a medias, fruto del desánimo por mis palabras:
Por supuesto, TODO ESTO Y MUCHO MÁS MERECE LA PENA a cambio de la magia de crear vida. Ese es el único mito imposible de desmontar ^_^
lunes, 19 de mayo de 2014
¡Pertenecemos al club de la copa!
A raíz del interés suscitado por la entrada en la que hablaba sobre las copas menstruales, hoy traigo una sorpresita para daros ese último empujón a las que estáis a punto de decidiros.
copasmenstruales.com nos ofrece en exclusiva a las seguidoras de Mamá en Prácticas un 10% de descuento en todos sus productos. ¿No es una gran noticia?. Ya no hay excusas para pasarse a la copa!. :D.
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¡Atrévete con la copa!
viernes, 16 de mayo de 2014
Te llevaré, siempre.
Hola, soy Mamá en Prácticas y soy adicta al porteo.
Hoy he recibido mi última adquisición. Un portabebés Tonga que he comprado pensando en sacarle el máximo partido al porteo en verano.
Coincidencia o no, ha llegado a mí este texto, con el que me he sentido muy identificada, y que necesariamente tenía que compartir.
Escrito por Christine Maguire y extraído del blog Natural Mamas. Podéis leerlo en su versión original aquí.
Hoy he recibido mi última adquisición. Un portabebés Tonga que he comprado pensando en sacarle el máximo partido al porteo en verano.
Coincidencia o no, ha llegado a mí este texto, con el que me he sentido muy identificada, y que necesariamente tenía que compartir.
Yo te he llevado, siempre.
Antes de que fueras concebido, llevaba una parte
de ti en mi alma.
Cuando conocí a tu padre, miré en sus ojos y vi a la
otra parte de ti, y te conocí, y recé para que tu llegases a ser.
Antes de que nacieras, yo te llevé en mi vientre.
Cuando estabas inquieto te cantaba y te tranquilizaba y te decía cómo te
amaba.
Cuando naciste, te llevé en mis brazos. Te besé y
te abracé y te puse en mi pecho, para que tú pudieras saber que hay luz
y calor y bondad en el mundo.
Más tarde, te envolví en una tela y te llevé cerca
de mi corazón. Te sostuve cerca de manera que pudieras oír que mi
corazón latía como el tuyo; que éramos iguales, tú y yo, y que nunca
tendrías que llorar solo.
Después de un tiempo, te llevaba en la espalda, de
modo que pudieras mirar al mundo con confianza y alegría y supieras que
formabas parte de él; que pudieras compartir toda la belleza del mundo
de igual a igual a todos los que viven en él.
Ahora, más tarde aún, te llevo cuando estás
cansado o asustado. Así sabes que no importa lo agotado que estés, o lo
que la vida tiene reservado, siempre puedes depender de otros para que
te apoyen y consuelen.
Cuando crezcas, cariño mío, y tus aventuras te
lleven lejos de mis brazos, sé que incluso en mi última hora, yo te
llevaré.
Te llevaré en mi corazón, porque siempre estás conmigo.
Te llevaré, siempre.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Vacaciones y dilemas morales
Esta semana estoy de vacaciones por primera vez desde que me reincorporé a trabajar.
- ¿Vas a dejar al peque en la guarde?.
- No no, pobrecito. Con la cantidad de horas que pasa allí!. Esta semana me lo quedo yo.
Voy a recogerlo a la guarde y me dice la directora que si no voy a salir fuera, mejor lo lleve aunque sea menos horitas para que no pierda la rutina.
- ¡¿Pero cómo me voy a "deshacer" de él estando yo en casa?!
- Aunque sea un ratito, mujer, y así aprovechas para hacer tus cosas y para descansar.
- O_o Pensándolo bien, tengo muchas cosas que hacer... Aisss qué dilema.
El lunes y martes hemos estado ocupados, así que, esta mañana era la primera vez que me enfrentaba a la decisión de llevarlo o no.
A las 9:30 de la mañana nos hemos presentado allí. No sin antes discutir un buen rato con mi pepito grillo particular.
La sensación ha sido extraña...
Pero en el momento en que he llegado a casa, he respirado un silencio monacal de lo más placentero, he conseguido limpiar todo lo que quería, me he deleitado en la ducha, hasta he tenido un rato para dispersarme, he alucinado con lo que cunden un par de horas -más ahora que he aprendido a moverme como una moto (10 meses con un bebé son un buen entrenamiento en velocidad)-...cualquier atisbo de remordimiento de conciencia ha desaparecido. (Y aún me quedan mañana y pasado! jujujuju). Después de todo, no está tan mal esto de ser una mala madre XD.
Realmente, en un ratito vuelvo a por él, y nos queda mucho día por delante para compartir. Yo estaré tranquila porque he avanzado un montón en mis tareas domésticas y podré dedicarme a estar con el al cien por cien. El ha jugado con sus iguales, ha hecho sus ejercicios de psicomotricidad y ha recuperado parte de su rutina.
El resto del día lo dedicaremos al esparcimiento familiar, a los mimitos y al juego. Esto sí es conciliar. ^_^
- ¿Vas a dejar al peque en la guarde?.
- No no, pobrecito. Con la cantidad de horas que pasa allí!. Esta semana me lo quedo yo.
Voy a recogerlo a la guarde y me dice la directora que si no voy a salir fuera, mejor lo lleve aunque sea menos horitas para que no pierda la rutina.
- ¡¿Pero cómo me voy a "deshacer" de él estando yo en casa?!
- Aunque sea un ratito, mujer, y así aprovechas para hacer tus cosas y para descansar.
- O_o Pensándolo bien, tengo muchas cosas que hacer... Aisss qué dilema.
El lunes y martes hemos estado ocupados, así que, esta mañana era la primera vez que me enfrentaba a la decisión de llevarlo o no.
A las 9:30 de la mañana nos hemos presentado allí. No sin antes discutir un buen rato con mi pepito grillo particular.
La sensación ha sido extraña...
Pero en el momento en que he llegado a casa, he respirado un silencio monacal de lo más placentero, he conseguido limpiar todo lo que quería, me he deleitado en la ducha, hasta he tenido un rato para dispersarme, he alucinado con lo que cunden un par de horas -más ahora que he aprendido a moverme como una moto (10 meses con un bebé son un buen entrenamiento en velocidad)-...cualquier atisbo de remordimiento de conciencia ha desaparecido. (Y aún me quedan mañana y pasado! jujujuju). Después de todo, no está tan mal esto de ser una mala madre XD.
Realmente, en un ratito vuelvo a por él, y nos queda mucho día por delante para compartir. Yo estaré tranquila porque he avanzado un montón en mis tareas domésticas y podré dedicarme a estar con el al cien por cien. El ha jugado con sus iguales, ha hecho sus ejercicios de psicomotricidad y ha recuperado parte de su rutina.
El resto del día lo dedicaremos al esparcimiento familiar, a los mimitos y al juego. Esto sí es conciliar. ^_^
domingo, 4 de mayo de 2014
La alimentación complementaria. Firmado: una mala madre.
Aunque también podría titularlo: "una novatada más de mamá en prácticas".
Todo empezó en la revisión de los 9 meses de Bebé Experto, con la enfermera de su pediatra. Yo iba expectante por saber de su crecimiento, su peso, longitud... No tengo la costumbre de pesarlo por mi cuenta y la última revisión había sido a los 6 meses, así que tenía ganicas de saber cómo iba.
Esta vez además no había vacunas. La consulta iba a ser todo alegría y alboroto. Ñaaaacccc, error!!!.
La enfermera me pregunta qué le estoy dando de cenar.
- Papilla de cereales.
- No, no, eso es poco. Tienes que meterle aporte proteínico. No has leido la hoja de alimentación?. Pone que hay que darle pescado a partir de los 7 meses.
- Si bueno, pone que introduzca pescado y que "se puede dar en la cena" por lo que lo interpreté como algo opcional. Él lo come de día. Vamos alternando distintas carnes y pescado...
- Ves?. Ha bajado su curva de crecimiento.
Y junto con su curva de crecimiento me baja a mi la moral a los pies. :-((
- Bueno, es que el pobre apenas ha levantado cabeza el último mes con los catarros y ha estado inapetente. Lleva dos días escasos cenando en condiciones. Aunque en circunstancias normales es muy buen comedor.
- No no, eso es por la proteína. Es que ya le hace falta. Los cereales son insuficientes. Y debería empezar a comer en trocitos. También puedes darle a picotear un poco de vuestra comida siempre que sea apropiada para él. Dale de cenar sopitas de sémola con pescado o huevo duro o en tortilla.
- Y el bibe?. Si le doy de eso no va a tomar leche y no va a llegar al medio litro diario.
- Bueno pues le das cena y luego bibe.
Me quedo en estado de shock O_o. Cómo va a cenar todo eso un bebé de 9 meses?. Y como puedo ser tan mala madre que no me entero de que mi bebé no recibe suficiente alimento?! :-(
Salgo de la consulta hundida y decidida a seguir las instrucciones a rajatabla.
La primera noche es un desastre. Al final, cambio sopa de pescado por papilla y ya enfadado se la toma de mala gana y a medias.
La segunda noche repetimos enfado y media papilla.
La tercera noche decido que prefiero que cene papilla. No sin antes rayarme hasta lo infinito por no saber seguir las pautas de la enfermera y cargar con mi conciencia de mala madre.
Tras muchas vueltas llego a la típica conclusión de madre. Lo importante es que cene, sea lo que sea. Y si quiere papilla, pues papilla, que se la toma encantado. Mejor eso que nada.
Cuando vea al niño preparado ya me le meteré pescado, sopa y lo que sea. No creo que con 20 años siga cenando papillas de cereales.
Y estaba en lo cierto. Hoy en día, con 10 meses, cena sopas, verduras, con proteinas y con lo que le pongan. Y después, a media noche, se mete una buena papilla entre pecho y espalda. Come trozos de lo que le den, a sus horas y fuera de ellas. Es capaz de perseguirnos gateando por medio salón para que compartamos con él el yogur, plátano, sandwich, o lo que sea que nos estemos llevando a la boca. Nos obliga a escondernos si queremos merendar tranquilos sin que nos acose o nos increpe! XD
Y todo el proceso ha sido con naturalidad, sin forzar ninguna situación, de manera espontánea y alimentando su propia curiosidad.
Moraleja: Primera y última vez que la enfermera me hace sentir una mala madre. A partir de ahora me pienso pasar por la peineta lo que digan ella y la curva de crecimiento. Porque ella tiene la teoría, pero yo conozco el día a día de mi hijo. Porque sé que crece sano, feliz, con rosquillitas y con vitalidad (quienes lo conocen dan fe de que va muy sobrado de ella).
Me declaro anárquica de las pautas de alimentación complementaria. Porque no creo que tenga que estar marcada por un calendario según sus meses de vida sino por su propio ritmo. Y porque la alimentación complementaria en el primer año es, como su propio nombre indica, complementaria. He dicho.
* 06/05/2014 Actualizo la entrada. Casualmente me he encontrado con un reportaje de Eva Hache relacionado con el tema, y que creo que vale la pena postear: ¡A comer!
Todo empezó en la revisión de los 9 meses de Bebé Experto, con la enfermera de su pediatra. Yo iba expectante por saber de su crecimiento, su peso, longitud... No tengo la costumbre de pesarlo por mi cuenta y la última revisión había sido a los 6 meses, así que tenía ganicas de saber cómo iba.
Esta vez además no había vacunas. La consulta iba a ser todo alegría y alboroto. Ñaaaacccc, error!!!.
La enfermera me pregunta qué le estoy dando de cenar.
- Papilla de cereales.
- No, no, eso es poco. Tienes que meterle aporte proteínico. No has leido la hoja de alimentación?. Pone que hay que darle pescado a partir de los 7 meses.
- Si bueno, pone que introduzca pescado y que "se puede dar en la cena" por lo que lo interpreté como algo opcional. Él lo come de día. Vamos alternando distintas carnes y pescado...
- Ves?. Ha bajado su curva de crecimiento.
Y junto con su curva de crecimiento me baja a mi la moral a los pies. :-((
- Bueno, es que el pobre apenas ha levantado cabeza el último mes con los catarros y ha estado inapetente. Lleva dos días escasos cenando en condiciones. Aunque en circunstancias normales es muy buen comedor.
- No no, eso es por la proteína. Es que ya le hace falta. Los cereales son insuficientes. Y debería empezar a comer en trocitos. También puedes darle a picotear un poco de vuestra comida siempre que sea apropiada para él. Dale de cenar sopitas de sémola con pescado o huevo duro o en tortilla.
- Y el bibe?. Si le doy de eso no va a tomar leche y no va a llegar al medio litro diario.
- Bueno pues le das cena y luego bibe.
Me quedo en estado de shock O_o. Cómo va a cenar todo eso un bebé de 9 meses?. Y como puedo ser tan mala madre que no me entero de que mi bebé no recibe suficiente alimento?! :-(
Salgo de la consulta hundida y decidida a seguir las instrucciones a rajatabla.
La primera noche es un desastre. Al final, cambio sopa de pescado por papilla y ya enfadado se la toma de mala gana y a medias.
La segunda noche repetimos enfado y media papilla.
La tercera noche decido que prefiero que cene papilla. No sin antes rayarme hasta lo infinito por no saber seguir las pautas de la enfermera y cargar con mi conciencia de mala madre.
Tras muchas vueltas llego a la típica conclusión de madre. Lo importante es que cene, sea lo que sea. Y si quiere papilla, pues papilla, que se la toma encantado. Mejor eso que nada.
Cuando vea al niño preparado ya me le meteré pescado, sopa y lo que sea. No creo que con 20 años siga cenando papillas de cereales.
Y estaba en lo cierto. Hoy en día, con 10 meses, cena sopas, verduras, con proteinas y con lo que le pongan. Y después, a media noche, se mete una buena papilla entre pecho y espalda. Come trozos de lo que le den, a sus horas y fuera de ellas. Es capaz de perseguirnos gateando por medio salón para que compartamos con él el yogur, plátano, sandwich, o lo que sea que nos estemos llevando a la boca. Nos obliga a escondernos si queremos merendar tranquilos sin que nos acose o nos increpe! XD
Y todo el proceso ha sido con naturalidad, sin forzar ninguna situación, de manera espontánea y alimentando su propia curiosidad.
Moraleja: Primera y última vez que la enfermera me hace sentir una mala madre. A partir de ahora me pienso pasar por la peineta lo que digan ella y la curva de crecimiento. Porque ella tiene la teoría, pero yo conozco el día a día de mi hijo. Porque sé que crece sano, feliz, con rosquillitas y con vitalidad (quienes lo conocen dan fe de que va muy sobrado de ella).
Me declaro anárquica de las pautas de alimentación complementaria. Porque no creo que tenga que estar marcada por un calendario según sus meses de vida sino por su propio ritmo. Y porque la alimentación complementaria en el primer año es, como su propio nombre indica, complementaria. He dicho.
* 06/05/2014 Actualizo la entrada. Casualmente me he encontrado con un reportaje de Eva Hache relacionado con el tema, y que creo que vale la pena postear: ¡A comer!
martes, 29 de abril de 2014
Yo también tuve una colgona
Yo también tuve una colgona. Me la dejó mi hermana y me dijo que era de las mejores que había en el mercado. Ella apenas la usó. A mi sobrina no le gustaba. Y yo sólo la utilicé dos veces contadas, dentro de casa, y durante unos diez minutos de duración como mucho. Por algún motivo no me terminaba de gustar.
La colgona en cuestión era de una reputada marca sueca, conocida sobre todo por las mochilas portabebé y por las hamacas. En su página web publican una nota de prensa en la que se resalta la seguridad y calidad de sus productos.
Por otro lado, si entras a ver la descripción de sus mochilas, hablan en todo momento de diseño ergonómico. Nada más lejos de la realidad (a excepción de un modelo concreto). Basta con ver la pimera imagen de esta foto, correspondiente a la mochila en cuestión, y compararla con la segunda, que sí que es una mochila ergonómica.
Todo tiene su razón de ser. Cuando un bebé nace su columna no está estirada. Mantiene la posición en forma de C de cuando estaba encogidito en el útero.
Además a simple vista podemos percibir que tienen una tendencia natural a doblar las rodillas y situarlas un pelín por encima del culete. Se conoce como posición de ranita. Esta es la posición correcta y no con las piernas estiradas.
Es más, cuando un bebé nace con displasia de cadera se le pone una férula que mantiene la posición de ranita el mayor tiempo posible para resolver dicho problema.
En una ocasión, en el taller de lactancia que imparten en mi centro de salud y en el que participa activamente el pediatra de mi peque -normalmente respetuoso con la crianza natural- una mamá que acudió con su bebé de unos 4 meses en la famosa colgona, le lanzó la pregunta de si era inadecuada para el desarrollo de la cadera, puesto que se lo habían dicho en varias ocasiones. Él le respondió que no, que mientras las piernecitas fueran separadas no había problema, que el problema venía con "esa forma de llevarlo muy típica en países asiáticos en los que los niños van de lado con las dos piernas juntas". Desconozco a qué tipo de porteo se refería...
La mamá decía que el niño iba encantado en la colgona. Que en cuanto la veía se ponía muy contento y que ella la llevaba puesta todo el día, incluso para hacer las tareas domésticas. No sé cómo se las arreglaba para ello, con un bebé colgando de frente, la verdad.
Ella se quedó totalmente satisfecha con la respuesta y yo también la dí por buena, aunque con ciertas reservas. Al volver a casa quise informarme más a fondo y descubrí el mundo del porteo respetuoso y comprendí lo desafortunada que había sido la respuesta del pediatra.
Descubrí además que los beneficios del porteo respetuoso no se limitan únicamente a la correcta posición de la cadera.
El bebé está en contacto permamente con la persona que lo portea, reforzando el vínculo afectivo y aliviando los cólicos en el caso de aquellos bebés que los padecen.
Oye el latido del corazón, la voz, siente el calor. Lo que hace que llore menos y esté más tranquilo.
Además el ligero balanceo favorece su sueño y por otro lado, facilita una lactancia discreta.
Por otro lado están los beneficios para el porteador. Las manos quedan libres para llevar la compra, el paraguas...
Facilita los desplazamientos. Adiós a las barreras arquitectónicas. ¡No habrá autobús ni escalera que se te resista!. Ideal para hacer turismo, para ir a la playa o simplemente para pasear.
Un portabebés ergonómico colocado adecuadamente reparte el peso del bebé sobre los hombros y caderas de tal forma el centro de gravedad del niño se encuentra muy cerca del de la persona que portea, por lo que el peso, al quedar bien distribuido, en la práctica resulta menor.
Su uso frecuente favorece la musculatura de la espalda del porteador, que se tonifica cada día según el aumento progresivo del peso del bebé, lo que se traduce en una mejoría de los posibles problemas de dolores de espalda.
Hay varios tipos de portabebés respetuosos. Están los fulares elásticos, los fulares de tela, las bandoleras, tongas, pouch, mochilas, mei tais... y un sinfín de combinaciones. Todo dependerá de la edad del bebé y de las necesidades del porteador.
Quiero hacer hincapié en que hay informarse siempre sobre el uso de portabebés para evitar casos como el que ha inundado los medios recientemente. Hoy en día en la mayoría de ciudades se ofrecen talleres de porteo. Incluso hay comercios afines a la crianza con apego, donde nos informarán sobre el portabebés adecuado en nuestro caso y sobre su correcto uso. Porteo si, pero porteo seguro.
Hay tres reglas básicas. Es el ABC del porteo seguro: Aire, Buen posicionamiento y Comodidad:
En el caso de mamás porteadoras mi recomendación personal es que el bebé se lleve a la espalda o en la cadera.
Durante el embarazo sufrimos un desplazamiento de nuestro centro de gravedad, que no vuelve a su ser nada más que damos a luz, sino que lo hace de forma progresiva. El porteo de frente de manera habitual puede interferir en este proceso.
Por otro lado, en caso de caída de la persona porteadora, hay mayor riesgo de lesiones en el bebé.
Basta un vistazo alrededor del mundo para hacernos volver a nuestros orígenes y recordar que hay una manera natural de hacer las cosas y que en ocasiones los mal llamados avances hacen que la perdamos.
La colgona en cuestión era de una reputada marca sueca, conocida sobre todo por las mochilas portabebé y por las hamacas. En su página web publican una nota de prensa en la que se resalta la seguridad y calidad de sus productos.
Por otro lado, si entras a ver la descripción de sus mochilas, hablan en todo momento de diseño ergonómico. Nada más lejos de la realidad (a excepción de un modelo concreto). Basta con ver la pimera imagen de esta foto, correspondiente a la mochila en cuestión, y compararla con la segunda, que sí que es una mochila ergonómica.
Todo tiene su razón de ser. Cuando un bebé nace su columna no está estirada. Mantiene la posición en forma de C de cuando estaba encogidito en el útero.
Además a simple vista podemos percibir que tienen una tendencia natural a doblar las rodillas y situarlas un pelín por encima del culete. Se conoce como posición de ranita. Esta es la posición correcta y no con las piernas estiradas.
Es más, cuando un bebé nace con displasia de cadera se le pone una férula que mantiene la posición de ranita el mayor tiempo posible para resolver dicho problema.
Por otra parte, cuando tú coges a tu hijo normalmente lo pones sentado
sobre tu abdomen o cadera. No lo sujetas colgando de sus genitales.
Instintivamente te sale cogerlo en una posición adecuada.
Y a todo esto le añadimos que no es aconsejable que un bebé de edad tan temprana vaya mirando al frente, pues la cantidad de información que recibe le puede provocar una sobreestimulación, además de que pierde el contacto visual con su cuidador/a.
A día de hoy me pregunto cómo es posible que se comercialicen artículos inadecuados para el correcto desarrollo de un bebé..
Vivo en un barrio emergente, de población joven, con un alto índice de natalidad. Y no hay día que no salga a pasear sin que me encuentre una colgona -de hecho sólo he visto una mochila ergonómica en los meses que llevo observando- y en cambio es a mí a quien miran con curiosidad cuando salgo a pasear a mi bolita en su mei tai, que dicho sea de paso, no puede ir más feliz!! ^_^ Incluso me han llegado a decir que por qué no lo pongo mirando hacia adelante! O_o
En una ocasión, en el taller de lactancia que imparten en mi centro de salud y en el que participa activamente el pediatra de mi peque -normalmente respetuoso con la crianza natural- una mamá que acudió con su bebé de unos 4 meses en la famosa colgona, le lanzó la pregunta de si era inadecuada para el desarrollo de la cadera, puesto que se lo habían dicho en varias ocasiones. Él le respondió que no, que mientras las piernecitas fueran separadas no había problema, que el problema venía con "esa forma de llevarlo muy típica en países asiáticos en los que los niños van de lado con las dos piernas juntas". Desconozco a qué tipo de porteo se refería...
La mamá decía que el niño iba encantado en la colgona. Que en cuanto la veía se ponía muy contento y que ella la llevaba puesta todo el día, incluso para hacer las tareas domésticas. No sé cómo se las arreglaba para ello, con un bebé colgando de frente, la verdad.
Ella se quedó totalmente satisfecha con la respuesta y yo también la dí por buena, aunque con ciertas reservas. Al volver a casa quise informarme más a fondo y descubrí el mundo del porteo respetuoso y comprendí lo desafortunada que había sido la respuesta del pediatra.
Descubrí además que los beneficios del porteo respetuoso no se limitan únicamente a la correcta posición de la cadera.
El bebé está en contacto permamente con la persona que lo portea, reforzando el vínculo afectivo y aliviando los cólicos en el caso de aquellos bebés que los padecen.
Oye el latido del corazón, la voz, siente el calor. Lo que hace que llore menos y esté más tranquilo.
Además el ligero balanceo favorece su sueño y por otro lado, facilita una lactancia discreta.
Por otro lado están los beneficios para el porteador. Las manos quedan libres para llevar la compra, el paraguas...
Facilita los desplazamientos. Adiós a las barreras arquitectónicas. ¡No habrá autobús ni escalera que se te resista!. Ideal para hacer turismo, para ir a la playa o simplemente para pasear.
Un portabebés ergonómico colocado adecuadamente reparte el peso del bebé sobre los hombros y caderas de tal forma el centro de gravedad del niño se encuentra muy cerca del de la persona que portea, por lo que el peso, al quedar bien distribuido, en la práctica resulta menor.
Su uso frecuente favorece la musculatura de la espalda del porteador, que se tonifica cada día según el aumento progresivo del peso del bebé, lo que se traduce en una mejoría de los posibles problemas de dolores de espalda.
Hay varios tipos de portabebés respetuosos. Están los fulares elásticos, los fulares de tela, las bandoleras, tongas, pouch, mochilas, mei tais... y un sinfín de combinaciones. Todo dependerá de la edad del bebé y de las necesidades del porteador.
Quiero hacer hincapié en que hay informarse siempre sobre el uso de portabebés para evitar casos como el que ha inundado los medios recientemente. Hoy en día en la mayoría de ciudades se ofrecen talleres de porteo. Incluso hay comercios afines a la crianza con apego, donde nos informarán sobre el portabebés adecuado en nuestro caso y sobre su correcto uso. Porteo si, pero porteo seguro.
Hay tres reglas básicas. Es el ABC del porteo seguro: Aire, Buen posicionamiento y Comodidad:
En el caso de mamás porteadoras mi recomendación personal es que el bebé se lleve a la espalda o en la cadera.
Durante el embarazo sufrimos un desplazamiento de nuestro centro de gravedad, que no vuelve a su ser nada más que damos a luz, sino que lo hace de forma progresiva. El porteo de frente de manera habitual puede interferir en este proceso.
Por otro lado, en caso de caída de la persona porteadora, hay mayor riesgo de lesiones en el bebé.
Basta un vistazo alrededor del mundo para hacernos volver a nuestros orígenes y recordar que hay una manera natural de hacer las cosas y que en ocasiones los mal llamados avances hacen que la perdamos.
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| Mención especial al autor de la foto, Javier Jaso, papá de mi bolita ^_^ |
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